27.9.07

El CSN presenta el SISC y los resultados del segundo trimestre a las Comisiones Locales de Información de Ascó y Vandellós


    • Esta reunión, organizada en colaboración con la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC), se enmarca dentro de la política de transparencia del CSN
    • Ascó I y Vandellós registraron varios incidentes que conllevarán medidas correctoras supervisadas por el Consejo, mientras los indicadores del resto de centrales –incluida Ascó II- se catalogaron como de ‘muy baja importancia para la seguridad’
    • Entre marzo y junio se produjeron 32 hallazgos de inspección en el conjunto de las instalaciones nucleares españolas

      27 de septiembre de 2007.- El consejero Julio Barceló, acompañado por el coordinador de la Inspección Residente de la Dirección Técnica de Seguridad Nuclear, Ramón de la Vega, se ha reunido hoy en Tarragona con las Comisiones Locales de Información del entorno de las centrales Ascó y Vandellós, dentro del proceso de participación y transparencia que está llevando a cabo el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

      Las Comisiones Locales de Información son foros de participación pública, creados en 2005 por la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC) para potenciar el intercambio de información con los ciudadanos y con las asociaciones locales, así como el seguimiento de las actividades nucleares. En este caso, han participado en la reunión las Comisiones Locales de Información, así como representantes de la Subdelegación del Gobierno, de la Generalitat de Cataluña, y miembros del CSN y AMAC.


      Los representantes del organismo regulador han aprovechado la convocatoria para dar a conocer a las Comisiones Locales de Información de Ascó y Vandellós los fundamentos, objetivos y metodología del nuevo Sistema Integrado de Supervisión de las Centrales (SISC), así como los resultados del segundo trimestre de este año. El SISC es un riguroso programa que está permitiendo mejorar la valoración del funcionamiento de las centrales nucleares y reforzar la seguridad, al concentrar la atención en las áreas de mayor riesgo y facilitar la adopción de medidas correctoras.

      A finales de junio, el CSN presentó en Madrid este nuevo modelo de control y ofreció los resultados del primer trimestre de 2007. En esta ocasión, se hace la segunda presentación del SISC en Tarragona, coincidiendo con la publicación de los datos del segundo trimestre.

      La puesta en marcha del SISC ha supuesto un paso adelante en la comunicación del estado de las instalaciones y de los resultados del trabajo que lleva a cabo el CSN en materia de inspección y control, reforzando la transparencia de la información sobre las centrales que reciben los ciudadanos. Los resultados y detalles sobre el alcance y las herramientas del sistema se publican en la Web (www.csn.es), donde permanecen accesibles.

      INDICADORES Y HALLAZGOS

      El programa integra las distintas fases que configuran el proceso de supervisión que el CSN realiza tradicionalmente: la vigilancia de las instalaciones; la valoración de los resultados, la adopción de actuaciones para corregir las deficiencias que se observen y la comunicación al público. La importancia del SISC radica en su carácter metodológico, que proporciona al regulador y al regulado unas medidas objetivas de valoración y de respuesta, e incrementa la transparencia del proceso de supervisión del funcionamiento y de la seguridad de las centrales nucleares.

      En primer lugar, el modelo tiene en cuenta la información que trimestralmente envían las centrales al CSN, de forma automática, sobre 16 “indicadores de funcionamiento” repartidos en siete pilares de seguridad. Éstos describen los grandes rasgos del comportamiento de las centrales en torno a tres áreas estratégicas (seguridad nuclear, protección radiológica y protección física1).

      Los indicadores son de observación continua y cuentan con una definición conceptual y numérica. El SISC establece que se codifiquen mediante un código de colores que limita las bandas de operación aceptable: verde, que indica un funcionamiento dentro de lo esperado en el que se cumplen los objetivos de cada pilar de seguridad; blanco, fuera del rango esperado pero cumpliéndose los objetivos; amarillo, que indica una pequeña reducción en el margen de seguridad, si bien se siguen cumpliendo dichos objetivos, y rojo, que apunta a una significativa reducción del margen de seguridad en el área medida por el indicador de funcionamiento del que se trate.

      En segundo lugar, el modelo considera los “hallazgos de inspección” en las centrales, resultantes de las observaciones directas de las inspecciones, medidas y exámenes realizados de forma sistemática por los expertos del CSN de acuerdo a un Plan Base de Inspección que incluye temas diversos relacionados con todos los pilares de seguridad. Adicionalmente, dichas inspecciones pueden, a su vez, arrojar información complementaria al SISC sobre tres áreas transversales que inciden horizontalmente en el funcionamiento de las instalaciones: el comportamiento humano, la cultura de seguridad y el programa de acciones correctoras; es decir, la capacidad del titular para identificar y resolver problemas.

      La información de hallazgos se categoriza trimestralmente aplicando un código de colores, complementario al de los indicadores, que facilita la comprensión general de los resultados en función de la importancia para la seguridad: Muy baja (categorizada como verde), Entre baja y moderada (blanco), Sustancial (amarillo) y Alta (rojo). Las centrales pueden hacer alegaciones de manera formal en caso de que se les hayan atribuido hallazgos con categorización mayor que “verde”. La inexistencia de hallazgos de inspección se designa mediante el color gris, mientras que los llamados hallazgos transversales que afectan a las áreas horizontales y no se categorizan, se diferencian de los demás mediante el color azul.

      ACCIONES CORRECTORAS

      En tercer lugar, el Consejo analiza y evalúa los resultados, y posteriormente los traslada a una matriz de acción que indica el nivel de supervisión que corresponde a cada central y qué agente será responsable de acometer las actuaciones necesarias para mejorar o corregir su estado. La intensidad de esa respuesta depende de la posición que ocupe cada central entre las cinco columnas existentes (respuesta del titular; respuesta del regulador; pilar degradado; degradaciones múltiples y funcionamiento inaceptable).

      Una de las características más significativas del modelo es su carácter predecible, ya que permite al explotador y al CSN prever el grado de acciones a emprender según los resultados obtenidos, que a su vez se asientan sobre una base metodológica y precisa en los cálculos.

      La colocación de cada central en una u otra posición de la matriz de acción, así como el alcance de las acciones derivadas, dependen también de que existan incumplimientos sucesivos en un determinado pilar o reincidencias en algún área específica. Por ello, la decisión sobre la posición en la matriz tiene en cuenta los resultados de “hallazgos de inspección” obtenidos en cada instalación durante los cuatro trimestres anteriores.

      Los resultados globales se comunican trimestralmente por escrito a la central correspondiente y se hacen públicos.

      RESULTADOS 2º TRIMESTRE

      En el segundo trimestre de 2007, los 16 indicadores de funcionamiento de las centrales nucleares españolas resultaron de color verde, con la excepción de uno amarillo en Ascó I, correspondiente a las fugas del sistema de refrigerante del reactor y debido a un caudal de fuga identificada de agua del refrigerante primario superior al límite establecido.

      Vandellós II sumó dos blancos al registrar tres paradas no programadas en el último periodo de 7.000 horas con el reactor crítico, la última de ellas el pasado 13 de abril, y otro indicador del mismo color en el ámbito de sistemas de mitigación de accidentes, a raíz del último fallo en el arranque del generador diesel A, ocurrido en marzo, junto a otros dos fallos en los generadores A y B del segundo semestre de 2005. Dicho indicador se calcula con datos correspondientes a un los 3 años anteriores por lo que tiene un periodo de recuerdo (o efecto arrastre) muy prolongado.

      Por otra parte, entre marzo y junio se contabilizaron 32 hallazgos de inspección, todos ellos de baja importancia para la seguridad (verdes). En Ascó acumuló nueve hallazgos, mientras Vandellós sumó 13 hallazgos.

      En la matriz de acción, Vandellós se situó en la columna de “respuesta reguladora” por la existencia de dos indicadores blancos en pilares distintos. Ello implica, entre otras cosas, que el titular deberá realizar un análisis de causa raíz y adoptar acciones correctoras supervisadas por el CSN.

      Asimismo, Ascó I pasó a la tercera columna, correspondiente a “un pilar degradado”, por la presencia de un indicador amarillo, lo que supondrá una inspección suplementaria del CSN a la central para comprobar que se han identificado las causas del fallo y evaluar la eficacia de las medidas correctoras que ponga en marcha.

      El resto de centrales nucleares, incluida la unidad II de Ascó, se situó para el periodo de referencia bajo “Respuesta del titular”, primera columna de la matriz reservada a las instalaciones cuyo conjunto de indicadores y hallazgos es de color verde. Dicha posición significa el mantenimiento del programa habitual de inspecciones del Consejo y la inclusión de las deficiencias observadas en los respectivos programas de acciones correctoras de cada central.

      ANTECEDENTES

      La puesta en marcha efectiva del SISC culmina varios años de estudios y pruebas, desde que el Pleno del CSN diera su aprobación en septiembre de 2004 al lanzamiento del programa, basado en el Reactor Oversight Program (ROP) implantado en EE.UU en el año 2000.

      La decisión de adaptar ese modelo a la realidad de las centrales españolas se tomó tras analizar, en un grupo de trabajo en el que participaron miembros del CSN y del sector, las mejores prácticas reguladoras en varios países (Suecia, Alemania, Finlandia y EE.UU.) para mejorar la eficiencia del proceso regulador.

      Durante el segundo semestre de 2005, se llevó a cabo una fase piloto para familiarizar a los inspectores del CSN y a los titulares de las instalaciones con el modelo integrado. El año pasado se dedicó a la aplicación efectiva del sistema a efectos internos a fin de rodar la metodología e introducir en ella los ajustes necesarios.

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